Tras meses de especulaciones, fue el vestido de la diseñadora Sarah Burton, de la forma Alexander McQueen el que lució Kate Middleton en su casamiento. El diseño incluía una capa de encaje hecha a mano sobre un cuerpo color marfil y falda de seda y satén. La identidad del creador y los detalles del vestido han sido celosamente guardados por el palacio de St. James.
Una carpa especial fue levantada a las puertas de la entrada del hotel de Londres donde ella pasó la noche para impedir que nadie pudiera ver cómo iba vestida hasta su llegada a la abadía.
Periódicos y webs de todo el mundo han intentado identificar al diseñador. Entre los nombres que se habían barajado estaban Bruce Oldfield y Sophie Cranston, de la firma Libelula.
El mundo de la moda ha seguido con especial interés las opciones elegidas por Middleton, de 29 años, en los últimos meses, y expertos de la industria prevén que podría tener una gran influencia en las ventas en las calles.
Ha habido comparaciones constantes entre Middleton y la madre del príncipe Guillermo, la difunta Diana, que se convirtió en un icono de la moda cuando murió a los 36 años en 1997.
El vestido de Middleton era totalmente distinto al que Diana llevó en su boda con el príncipe Carlos en 1981, un pomposo traje en tonos crema diseñado Elizabeth Emanuel que reflejaba el gusto de aquellos años.
Antes de la boda, Emanuel dijo a Reuters que Middleton era más madura y tenía unos gustos más definidos que la tímida Diana, de 20 años, y que probablemente por eso sabría mejor qué quería para el gran día.
"Diana era muy joven, cuando nos la presentaron la moda no era uno de sus intereses así que no tenía realmente su propio estilo", dijo Emanuel.
"Pero Kate Middleton lo tiene. Trabajó en moda. Sabe lo que le siente bien".