Mohamed Aboutrika y Mohamed Barakat, jugadores de larga trayectoria en el seleccionado egipcio, decidieron abandonar el futbol después de la tragedia e el estadio Port Said, donde enfrentamientos entre parcialidades originaron 74 muertos.
"No volveré a jugar al fútbol", declaró Aboutrika, mientras que Barakat le dijo al canal que "ya no habrá fútbol" para él.
Otro de los jugadores que tomó una medida sobre profesó fue Emad Moteab, quién anuncio que no volverá a jugar hasta que "haya castigos por la gente que murió".
Tanto Aboutrika, como Barakat fueron de la partida contra el Al-Masry, mientras que Moteab fue suplente. Los tres, debieron salir corriendo de la cancha cuando se desató la batalla entre los seguidores del Al-Masry y del Al-Ahly.
Aboutrika criticó el accionar de la policía y las fuerzas de seguridad por no no defender a los hinchas y futbolistas del Al-Ahly, cuando eran atacados por los seguidores del Al-Masry. "La gente estaba muriendo y nadie hacía nada. Era como una guerra", expresó Aboutrika al canal de televisión del equipo. "¿No vale nada la vida?".
Además, el presidente de Al-Masry, Kamel Abu Ali, y su técnico Hossam Hassan renunciaron a sus cargos. La asociación egipcia de fútbol decidió suspender los partidos de la liga, mientras que el Primer Ministro Kamal el-Ganzouri disolvió la junta de directores del organismo.