Miembros de la Cámara de Representantes y del Senado alcanzaron un acuerdo en la madrugada de hoy para concretar la reforma de regulación al sistema financiero norteamericano, que buscan sea aprobada y promulgada por el presidente Barack Obama el próximo 4 de julio. El proyecto es la modificación más amplia de las reglas para Wall Street desde la Gran Depresión de los años 30.
El comité formado por miembros de la Cámara de Representantes y el Senado acordó luego de más de veinte horas de negociaciones, acerca de la imposición de restricciones a las operaciones por cuenta propia de la banca y un incremento de la supervisión sobre el mercado de derivados.
En concreto, el acuerdo salio adelante por 20 votos a favor y 11 en contra entre los miembros de la Cámara de Representantes, y obtuvo 7 sufragios favorables y 5 en contra por parte de los senadores.
De este modo, el proyecto de ley al completo será sometido a votación la próxima semana en el Congreso y podría ser promulgado como ley por el Presidente en diez días.
El secretario del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, expresó su satisfacción por el acuerdo y afirmó que "la meta está a la vista".
En este sentido, el responsable del Tesoro estadounidense aseguró que la nueva regulación dotará de la mayor protección de la historia del país a los consumidores y evitará que las entidades asuman riesgos que puedan amenazar a la economía, a la vez que proporciona al Gobierno de las herramientas para proteger a los contribuyentes mejor frente a los daños de futuras crisis financieras.
La reforma, una prioridad para Obama, crea un sistema de alerta de riesgos financieros y una oficina de protección al consumidor para vigilar las prácticas de los prestamistas. También obliga a las empresas a punto de colapsar a liquidar sus activos y fija nuevas reglas para instrumentos de inversión que hasta ahora funcionaron casi sin control de las autoridades.