La primera ministra de Australia, Julia Gillard, se aseguró el martes un segundo periodo en el cargo al consguir el apoyo de legisladores independientes para formar un Gobierno laborista en minoría tras perder la mayoría en las elecciones del mes pasado.
El éxito de Gillard hizo temblar las acciones de compañías mineras y también al dólar australiano, pues en su programa había prometido avanzar con un nuevo impuesto minero y trabajar en un plan que podría forzar a los mayores contaminantes a pagar por sus emisiones de dióxido de carbono.
Después de que cuatro de los cinco legisladores independientes del nuevo Parlamento dieran su apoyo a Gillard, la primera ministra se aseguró una mayoría de apenas un escaño.
Los cuatro legisladores dejaron en claro que respaldarán al laborismo frente a mociones de confianza y apoyarán sus presupuestos, pero no garantizaron su apoyo a otras políticas del oficialismo en las que podrían votar en contra.
"Este Parlamento va a ser diferente y ningún partido tiene predominio sobre el Poder Ejecutivo o el Parlamento", dijo a la prensa el legislador independiente Rob Oakeshott tras anunciar la decisión junto a su colega Tony Windsor.
"Esta es toda la realidad sobre la manera en que vamos a hacer las cosas en los próximos tres años" agregó.
Pero dado que los laboristas están en minoría en la Cámara Baja y que los legisladores "verdes" están listos para controlar el equilibrio de poder en el Senado a partir de julio de 2011, Gillard necesitará todas sus dotes de negociadora no sólo para lograr la aprobación de sus políticas sino para garantizar la supervivencia del laborismo durante su mandato de tres años.
Gillard, al igual que el líder conservador Tony Abbott, había intentado seducir a tres legisladores independientes desde las elecciones del 21 de agosto, y el martes la primera ministra aceptó las reformas exigidas por el trío, que incluían frenos al avance del Poder Ejecutivo sobre el Parlamento.