A un mes del terremoto que vivió Haiti y que dejó como saldo 217.000 muertos y una ciudad al borde del colapso, una multitud se reunió ayer para homenajear y recordar a las víctimas de la tragedia.
La jornada de luto se desarrolló en medio de plegarias de todos los credos desde las 6 de la mañana en la Plaza de Champs-de-Mars, ubicada junto a las ruinas del Palacio Presidencial y cuyos alrededores albergan uno de los campos de refugiados más grandes de Puerto Príncipe.
Milrd fr personas vestidas de blanco se congregaron para asistir a la misa, entre ellos, el presidente del país, René Préval, quien lloró durante la ceremonia
Otras, cerraron las calles en las que se encuentra lo que quedó de su vivienda y sus bienes, para orar.
"Todas las religiones de Haití, desde el vudú, los católicos, los bautistas y los protestantes, estamos reunidos aquí para rezar porque Haití ahora tiene riqueza espiritual en la eternidad", dijo un pastor en una tarima de Champs-de-Mars, ante una multitud que gritaba "aleluya" alzando las manos con fervor.
A las 16:53 hora local, los sacerdotes pidieron a todos los haitianos que se arrodillaran y rezaran en recuerdo de las víctimas.
Actos similares se sucedieron a lo largo de la Puerto Príncipe y del resto del país.
Hombres, mujeres y niños lloraron cuando desde la tarima se recordó a todos aquellos que se "fueron a la eternidad" el 12 de enero, cuando un terremoto sorprendió a la población destrozando en menos de un minuto la capital del país más pobre de América Latina y el Caribe.