La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, insistió este miércoles en "la necesidad urgente" de que Siria "rinda cuentas" por crímenes contra la humanidad, tras denunciar al régimen de Bashar al Asad por el uso de artillería pesada - que incluye morteros, cohetes, tanques y helicópteros- contra la población civil.
En un comunicado, Pillay sostuvo que el fracaso del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en condenar y acordar sanciones contra el régimen sirio "parece haber avivado la disposición del Gobierno de masacrar a su propio pueblo en su objetivo de aplastar la disidencia".
En este contexto, activistas aseguraron que continúan los ataques contra Homs, centro de las protestas y de la oposición armada contra Asad. El lunes se había informado de más de 300 muertos allí, en la ciudad de un millón de habitantes. En tanto, otras 19 personas murieron y al menos 40 resultaron heridas en el bombardeo ayer martes, dijeron activistas.
"El bombardeo se está concentrando de nuevo en Baba Amro (distrito de Homs)", confirmó un activista a la agencia Reuters a través de un teléfono por satélite.
"No hay electricidad y todas las comunicaciones con el vecindario han sido cortadas", agregó.
Algunos informaron de enfrentamientos entre desertores del Ejército y fuerzas del Gobierno que intentaban movilizarse hacia áreas controladas por los rebeldes en Homs.
Las autoridades dicen que están combatiendo contra "terroristas" en Homs que buscan sabotear y dividir al país. Medios estatales reportaron que "decenas" de terroristas y seis miembros de las fuerzas de seguridad murieron en los enfrentamientos del lunes.
La televisión estatal siria dijo que un comité al que se había encargado redactar una nueva Constitución -una de las muchas reformas políticas prometidas por Asad- había completado su trabajo el martes.
Asad ha dicho que las elecciones parlamentarias se celebrarán cuando se apruebe la Constitución, pero también ha prometido erradicar a los "terroristas" a los que culpa de la violencia.
La oposición siria, que rechazó una invitación de Rusia a reunirse con autoridades sirias en Moscú, dijo que las promesas de Asad han quedado desacreditadas por los persistentes ataques contra las protestas, en las que Naciones Unidas estima que han muerto 5.000 personas.