Las fuerzas conjuntas encontraron escasa resistencia desde el inicio de la Operación Furia de la Cobra para desbaratar las líneas de aprovisionamiento y comunicaciones del Talibán en el estratégico Valle de Now Zad en el sur del país.
Unos 1.000 infantes de Marina y 150 soldados afganos forman parte de la ofensiva, entre ellos cientos de efectivos estadounidenses que se lanzaron en paracaídas detrás de las líneas milicianas. Otro contingente de la infantería, mayor que el primero, avanzaba hacia el norte.
"No damos por sentado el bajo nivel de contacto", dijo el portavoz del ejército estadounidense William Pelletier. "Tan sólo porque la situación esté tranquila no significa que será así en 24 horas. Parte de la operación consiste en trastornar las actividades de abastecimiento de los talibanes. Los infantes de Marina y soldados afganos continúan la operación, continúan avanzando en el valle".
No se reportaron heridos entre los militares afganos ni estadounidenses.
Daood Ahmadi, vocero del gobernador de Helmand, dijo que 11 insurgentes habían muerto y cinco habían sido detenidos. El ministerio de Defensa, sin embargo, señaló que siete insurgentes murieron y otros dos fueron capturados.
La ofensiva se lleva a cabo en una zona donde las fuerzas estadounidenses y de la OTAN han intentado durante años romper con el centro operacional de los insurgentes.
David Petraeus, el general encargado de las guerras en Afganistán e Irak, dijo a The Associated Press el viernes que la ofensiva forma parte de las preparaciones para la llegada de unos 30.000 soldados estadounidenses de refuerzo. Petraeus dijo que el ejército ha trabajado durante meses para ampliar el "círculo de seguridad" en torno a ciudades clave en las provincias de Helmand y Kandahar.
Además de los soldados estadounidenses, los aliados europeos de Estados Unidos calculan que enviarán 7.000 nuevos soldados a Afganistán el año que viene "con más en un futuro", dijo el viernes el dirigente de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.