Investigadores serbios detuvieron ayer a nueve personas acusadas de participar en la matanza de 200 albaneses que tuvo lugar el Kosovo en 1999. Según fuentes de la fiscalía de ese país, los sospechosos acusados de crímenes de guerra pertenecerían a unidades paramilitares Cakali o incluso a la reserva de la propia policía.
Esta investigación sobre crímenes de guerra durante la guerra de 1998-1999 en Kosovo tiene serias implicancias para Serbia, puesto que entre sus objetivos está el intentar entrar a la Unión Europea.
La detención, sería así, una señal de la decisión del Gobierno de lidiar con el pasado de guerra de Serbia .
De comprobarse su implicación, los detenidos podrían ser acusados de haber participado en el asesinato de más de doscientos albaneses en mayo de 1999 en la localidad de Pec, al oeste de Kosovo.
Estas exacciones fueron cometidas durante la campaña de bombardeos de la Alianza Atlántica de casi tres meses contra las fuerzas fieles al ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic, que combatían sin tregua a los guerrilleros independentistas kosovares.
Enjuiciar atrocidades cometidas por los serbios en la década de 1990 durante una serie de guerras en Bosnia, Croacia y Kosovo, la ex provincia sureña de Serbia, es una precondición grande para que Belgrado acelere su intento de incorporarse a la Unión Europa.
"Nueve hombres fueron detenidos para interrogarlos por la matanza de 41 civiles albanos de Kosovo en la aldea de Kosovo de Cuska el 14 de mayo de 1999", afirmó Bruno Vekaric, portavoz de la oficina de Serbia del fiscal de crímenes de guerra.
Vekaric dijo que los sospechosos habían servido como miembros de una unidad paramilitar conocida como Los Chacales que lucharon junto con fuerzas de seguridad serbias en Kosovo durante 1998 y 1999.