Al menos 15 personas murieron tras los ataques lanzados por insurgentes islámicos contra bases del gobierno y efectivos de paz de la Unión Africana en la peor jornada de violencia en meses en Mogadiscio, la capital de Somalía, dijeron residentes y médicos.
Un portavoz rebelde, el jeque Ali Mohamud Rage, afirmó que la oleada de ataques matutinos fue simultánea contra ambos objetivos y fue en reacción a los planes del gobierno y las fuerzas de paz para recuperar el control de la capital somalí.
"La lucha fue en respuesta al supuesto gobierno y (los efectivos de paz de) la Unión Africana por su intento de intimidarnos con su aseveración de que tomarán el control de toda la capital", afirmó.
Portavoces de hospitales dijeron que al menos 15 personas perecieron en los ataques de los rebeldes aunque dijeron desconocer la cifra de heridos.
Los combates ocurrieron días antes del primer aniversario de Gobierno del Presidente Sharif Sheik Ahmed.
En un principio, la comunidad internacional tenía la esperanza de que la elección de Ahmed tendría el apoyo de la insurgencia porque era islamista.
Debido a su debilidad económica y divisionismos, el Gobierno de Ahmed careció de capacidad para proporcionar seguridad y servicios a la población.
Italia y la Unión Africana censuraron que la comunidad internacional incumpliera su compromiso de financiar la integración de una mayor fuerza de seguridad somalí que contenga la violencia en el país africano.
En abril del año pasado, las naciones donantes habían prometido poco más de 250 millones de dólares para financiar durante un año a las fuerzas de paz de la Unión Africana y a las fuerzas de seguridad del Gobierno en Somalía.
Para finales de 2009, sólo se juntó el 30% de la asistencia en dinero comprometida, coincidieron en señalar diplomáticos de Italia y de la UA.
Somalía careció durante 19 años de un gobierno central eficaz, lo que propició el derrumbe de todas sus instituciones, en tanto que su Gobierno tiene limitados ingresos para autofinanciarse.