A partir del 20 de noviembre, cuando el Kinect saldrá a la venta en el país asiático, Microsoft tendrá algo diferente para tratar de cerrar la fuerte brecha que lo separa de sus rivales japoneses en su propio terreno, Sony, con la Playstation y Nintendo con la popular Wii. Alguna vez conocido como Proyecto Natal, Kinect busca ir más allá del concepto de captura de movimientos del jugador que impulsó el éxito global de la Wii.
Kinect se basa en un sistema de cámara que reconoce los gestos y voces de los jugadores, permitiéndoles controlar los avatares que los representan en pantalla en juegos de acción y deportes, simplemente moviendo sus propios cuerpos.
"Todo lo que tienes que hacer es jugar (con el Kinect activado) o ver a la gente jugar", dijo Takashi Sensui, director de la división de entretenimiento de Microsoft en Japón. "No es nada que se haya visto antes y es una nueva experiencia que creo que atraerá a mucha gente", agregó.
Hasta ahora, la Xbox era mejor conocida como el dispositivo ideal para juegos de acción para jóvenes y adultos, especialmente hombres, como "Halo", en los que hay violencia o hay que disparar. En Estados Unidos, Microsoft ocupa el segundo lugar en ventas de videoconsolas después de Nintendo y apenas delante de Sony.
Sensui agregó que el Xbox Kinect ayudaría a cerrar la brecha de ventas e incluso superará a sus rivales japoneses "con el tiempo". La nueva consola se lanzará el 4 de noviembre en América del Norte, seguida por Europa el 10 de noviembre.
El Kinect se venderá incluido con la consola Xbox o como sistema independiente, que podrá conectarse a las consolas ya existentes. Costará 150 dólares en Estados Unidos y 14.800 yenes en Japón.
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