Tal y como publicó IRIN, la agencia de noticias humanitarias de la ONU, la explotación sexual de los menores con fines lucrativos en el sureste de Asia está en pleno auge.
La Organización Internacional del Trabajo, (OIT) estima que el turismo sexual contribuye entre un 2 y un 14 por ciento al PIB de Indonesia, Malasia, Filipinas y Tailandia. Según datos de UNICEF, 1,8 millones de niños, principalmente niñas, entran en el comercio sexual cada año. La jefa del departamento de protección infantil para Tailandia de esta organización, Amanda Bissex, afirmó: "Necesitamos mejorar la legislación y el bienestar económico de los niños, pero también necesitamos tratar las actitudes de la gente y crear un clima donde exista tolerancia cero para el abuso de los menores, ya sea en su país o en el extranjero".
Desde ECPAT, la Asociación Catalana para la infancia maltratada, también alertaron sobre el creciente número de menores que sufren tráfico de personas dentro de sus países. Señalaron que: "la crisis económica está poniendo a un número de niños y jóvenes cada vez mayor a merced de la explotación por la red de comercio mundial de sexo". Según un informe de la Asociación, entre los factores que aumentan la vulnerabilidad de los niños se encuentran el aumento de la pobreza, la escasez de presupuesto para los servicios sociales y las leyes migratorias en "los países de destino".