La Presidenta Michelle Bachelet encargó una muy difícil misión a la Ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, en Argentina: negociar los precios del gas natural que vende a Chile, que con certeza subirán tras el acuerdo argentino con Bolivia, que más que duplicó sus propios costos.
Poniachik ya anticipó que el alza del gas natural que Argentina compra a Bolivia se traspasará indirectamente a Chile, porque el gobierno del Presidente Néstor Kirchner aplicó un nuevo tributo a los exportadores del combustible a los chilenos.
"Quiero ser muy clara en garantizarle a los chilenos que el gobierno va a hacer todo lo que está en sus manos para lograr que el impacto, si es que lo hay, sea lo menor posible en los precios", dijo en la semana Poniachik, que viajará el jueves a Buenos Aires.
Chile debería recibir diariamente 18 millones de metros cúbicos de gas desde Argentina, pero desde hace dos años la crisis de la industria gasífera y la mayor demanda del mercado interno, han disminuido los volúmenes destinados a las empresas chilenas en porcentajes que varían entre un 40 y un 80%.
Las llaves de los cinco gasoductos que traen el gas desde el otro lado de la cordillera de Los Andes a veces se cierran casi por completo. El gobierno de Bachelet sólo se ha prometido que la red domiciliaria no se verá afectada por la escasez.
Las más afectadas con las alzas serán las eléctricas del norte que abastecen a las grandes compañías mineras y centenares de empresas más pequeñas del Gran Santiago, donde viven 6 de los 15 millones de chilenos. El gas argentino sirve para producir el 46% de la energía eléctrica que usan los chilenos.
Chile se ató de manos y depende exclusivamente del gas argentino desde que en 1995 firmó un tratado con Argentina, que el vecino no cumple por "razones de fuerza mayor" relacionadas con la satisfacción primero de su propio mercado.
Se cree que el gobierno de Kirchner no traspasará al mercado argentino el alza del gas que compra a Bolivia, que bordea el 56%, y tratará de resarcirse del déficit al cargar más tributos a los exportadores que venden a Chile.
Por esto se estima que Poniachik tendrá una "misión imposible" en las negociaciones de precios con el Ministro de Planificación de Kirchner, Julio de Vido.
Fuentes citadas por el diario El Mercurio del domingo dijeron que el alza para las empresas chilenas puede oscilar entre el 40 y 100%.
Argentina tampoco puede cumplir los contratos gasíferos con Chile desviando gas boliviano porque el Presidente Evo Morales hizo incluir en su contrato con Buenos Aires una cláusula que lo prohíbe explícitamente.
La cláusula candado como se la bautizó dice que "sin el acuerdo de las partes no se podrá autorizar exportación de gas a terceros países".
Morales quiere presionar a Chile para cambiar mar por gas, intención que fue rechazada en forma tajante por el gobierno de Bachelet. Bolivia quedó sin mar en una guerra contra Chile en 1879.
El Ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, dijo en la semana en Buenos Aires que "la política gas por mar está plenamente vigente y está respetado en este acuerdo".