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Viernes, 24 de Agosto de 2012 3 Comentarios

Chávez Jr. mira hacia arriba


Los rumores han sido constantes durante más de un año, desde alrededor de lo que fue su primera pelea de título mundial en junio del 2011, cuando se hizo obvio que el peso estaba transformándose en un problema constante. Y luego se transformó en una preocupación que llevó a muchos a pensar que estaremos viendo su última aparición en 160 libras en su próximo compromiso.

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Para Julio César Chávez Jr., el ascenso a través de varias divisiones de peso es un viaje que ya es parte de la tradición familiar, y en el cual será guiado por su padre homónimo y ex campeón en tres divisiones oriundo de Culiacán, México. 

 

Pero Chávez Jr. podría aprender eso de la manera más difícil si elige aventurarse en divisiones de peso más altas sin un plan adecuado. 

 

Desafortunadamente para él, su largo y duro viaje hacia el éxito en las 168 libras y más allá comenzará el 15 de septiembre cuando enfrente a un tipo que aduce que puede todavía cumplir con las 154 libras si es que se lo propone. Y no hay razón para que no le creamos. 

 

Sergio Martínez ha logrado la mayoría de las cosas que se ha propuesto en el boxeo hasta ahora (más allá de alguna tarjeta de algún juez que diga lo contrario). Y una de ellas ha sido arrebatarle el título indiscutido de peso mediano a Kelly Pavlik, en lo que fue la última pelea de Pavlik en 160 libras antes de dar el subsiguiente salto al peso supermediano. Y Chávez Jr. está a un mes de tener su oportunidad de probar que tiene lo que hace falta para evitar unirse a Pavlik como uno de los hombres grandes que fallaron ante Martínez. Pero también tiene que dar una declaración de potencia y derrotar a un oponente más rápido, astuto y talentoso si es que desea crear la impresión de que encontrará algo de éxito en una división actualmente dominada por algunos de los mejores peleadores en el planeta. 

 

Asumiendo que Chávez sea capaz de derrotar a Martínez en septiembre [HBO PPV, 9 p.m. ET], su desafío será apuntarle a los más talentosos y redituables peleadores de su nueva división. Esa lista es bastante corta, y se acortó aún más luego de la conclusión del torneo de Showtime Súper Seis en el cual Andre Ward se transformó en el dueño de la división y cimentó su lugar como uno de los mejores peleadores del mundo libra por libra. La exclusión del rumano-canadiense Lucian Bute de este torneo creó dudas sobre la legitimidad del mismo, pero luego de que el inglés Carl Froch le diera una paliza en mayo pasado, la búsqueda de una nueva estrella en el peso supermediano se transformó nuevamente en una carrera de dos caballos, con una revancha de la final del Súper Seis entre Froch y el ganador Ward siendo el único combate realmente atrayente en lo más alto de la división. 

 

Si es que realiza el cambio de división, Chávez estará buscando colarse en esa carrera, pero tendrá todo tipo de complicaciones cuando trate de superar a los tipos inmediatamente debajo de Ward y Froch. 

 

Su desafío más serio en esa etapa serían un par de veteranos de mil guerras que todavía tienen su complicación y que le mostrarían varias de esas complicaciones a Chávez. Uno de ellos es el danés Mikkel Kessler, quien probó que todavía puede meterse al mano a mano con los mejores con su espectacular nocaut sobre Allan Green en mayo pasado. Kessler es un duro peleador que podría regresar a las 168 libras luego de aducir que continuará su carrera en semipesado, y su estilo se mezclaría perfectamente con el de Chávez Jr. 

 

El otro rival tiene incluso más sentido, tanto desde el punto de vista boxístico como del punto de vista de los negocios. Porque más allá de todas estas consideraciones, está claro que el pleito actual entre los más grandes promotores del boxeo determinará el camino de Chávez hacia un nuevo campeonato en una nueva división. Esa es la razón por la cual escucharemos el nombre del ex rival de Martínez, Pavlik (peleador de Top Rank al igual que Chávez Jr.) como uno de los probables rivales del mexicano en territorio supermediano, probablemente después de un par de combates de calentamiento para probar las aguas. 

 

Pero inclusive estos viajes iniciales al territorio de las presas más grandes podrían ser peligrosos para Chávez. Por muy cuidadosamente que lo hayan movido sus manejadores en su carrera, Chávez no estará tan protegido como peleador de nivel superior en 168 libras que como lo estuvo como retador en ascenso en las 160. Luego de una de las peleas más observadas del año ante Martínez, Junior tendrá que elegir un oponente serio para su próximo compromiso, gane o pierda. Y eso podría llevar a nombres tales como Robert Stieglitz, Andre Dirrell, o incluso un decaído Arthur Abraham que todavía podría darle al lento Chávez un buen desafío. 

 

Y obviamente asumimos aquí que sus inteligentes promotores y armadores de peleas le aconsejarán que evite oponentes como Edwin Rodríguez, Thomas Oosthuiszen o Adonis Stevenson. Aún en las 160 libras, Chávez ha demostrado tener problemas con su velocidad de manos y piernas, y si es incapaz de manejar a Martínez en esos aspectos casi seguramente no debería pensar en meterse en el ring con los boxeadores mencionados. 

 

Aún cuando Junior ha dejado abierta la posibilidad de pelear en peso mediano por un tiempo no determinado, está claro que la ceremonia del pesaje será uno de los puntos culminantes de la semana de pelea entre Chávez y Martínez. Si logra superar ese escollo, al otro día le quedará por delante una alta montaña por trepar. 

 

Después de eso, tendrá que reunir toda la energía posible de esa victoria (o inventarse algunas excusas muy convincentes en caso de lo que más probablemente será una derrota) si es que quiere agregar una dimensión mental a lo que ya se proyecta como un preocupante desafío físico. Solamente así Junior se dará cuenta de que una cosa es llevar el nombre de Chávez al ring, y otra muy diferente es llevar el talento de su padre a través de los diferentes cambios de peso con la misma facilidad y solvencia que exhibió el gran JC Superstar en sus mejores años. 

 

Una cosa es cierta: no esperen ver a Chávez pasándose a uno de los puestos principales del ranking de la división más alta tal como lo estaba en las 160 libras. Gane o pierda ante Martínez, el camino al Himalaya podrá llevarle más de un intento en su afán por llegar a la cima, y podría pasar un buen rato antes de que Chávez se entere si es capaz de mezclarse incluso con los probadores de campeones de la siguiente división, para no hablar de los retadores legítimos y los campeones. 

 

ESPN

 

 
 
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