Cientos de vecinos de la zona norte de la Capital Federal participaron anoche de un "cacerolazo" convocado a través de las redes sociales, en protesta contra diversos "problemas" por los que cuestionaron al Gobierno nacional.
Los manifestantes se quejaron centralmente por las restricciones a la compra de dólares, pero también se expresaron en contra de "la corrupción y la inseguridad", y hasta se mostraron críticos del revalúo inmobiliario en la provincia de Buenos Aires.
"Protestamos porque no podemos comprar dólares. No podemos hacer lo que queremos con nuestro dinero", afirmó un vecino a un cronista de NA mientras protestaba, cacerola en mano, en la esquina de Santa Fe y Vidt. La protesta, de la que participaron pequeños grupos de vecinos en las calles cada cuatro cuadras y desde los balcones de sus departamentos, comenzó a las 20:55 y se extendió hasta cerca de las 22.00.
"Por una Argentina que todos queremos. Basta de corrupción, basta de restricciones a las importaciones, basta de expropiaciones, basta de inseguridad", señaló la convocatoria a la protesta que circuló en Facebook y Twitter. Los vecinos de Palermo y Barrio Norte se quejaron por las restricciones que el Gobierno impuso contra la adquisición de dólares, según dijeron los manifestantes a NA.
Las protestas se repetieron en las inmediaciones de las avenidas Santa Fe y Scalabrini Ortiz; Callao y Santa Fe; Libertad y Avenida del Libertador y Peña y Coronel Díaz. También se registraron cacerolazos en los barrios de Belgrano, Núñez y Palermo, donde el ex jefe de Gabinete y actual senador kirchnerista Aníbal Fernández se convertía en blanco de las protestas por sus polémicas declaraciones sobre sus decisión de ahorrar en dólares.
Ayer, Fernández había dicho que ahorra en dólares porque se le "antoja", y aclaró que no los cambiará por pesos porque sería hacer "cosas de idiota".
Un día antes, había defendido enfáticamente la pesificación: "tenemos que empezar a pensar en pesos", recomendó en ese momento.
Las palabras del senadro en torno al dólar le valieron una irónica reprimenda de la presidenta Cristina Kirchner: "¡Qué gracioso que estás, Aníbal! ¿qué tomaste? ¿vivarachol hoy a la mañana?", dijo ayer la jefa de Estado, en un acto en la Casa Rosada.