Un 54 por ciento aumentó el número de aportantes incorporados al sistema de seguridad social entre los años 2002 y 2009. Fueron 2.6 millones de trabajadores formales más, según precisó un informe presentado esta semana por el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada.
El funcionario, en declaraciones a Télam, atribuyó esa tendencia a "la implementación de un régimen económico basado en el mercado interno y la producción nacional y con crecimiento del empleo, en particular el empleo decente, registrado".
El informe presentado por Tomada fue elaborado por la Subsecretaría de Políticas de la Seguridad Social y aborda la evolución del empleo en blanco, tanto de trabajadores en relación de dependencia (asalariados), como por cuenta propia (autónomos).
Entre 1974, primer año disponible de la serie, y junio de 2009, los aportantes totales al sistema nacional crecieron un 227% (pasan de 3,5 a más de 8 millones), es decir, se duplica el número de los trabajadores cubiertos por el sistema.
"Sin embargo las dinámicas por períodos parciales no son homogéneas, por el contrario, claramente se pueden diferenciar etapas que muestran tasas de crecimiento muy disímiles", explica el estudio de la cartera laboral.
Las tasas de crecimiento del número de trabajadores aportantes al sistema de seguridad social durante la dictadura militar es el más bajo (12%) de los últimos 35 años.
Luego, durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y de Carlos Menem, el incremento de aportantes fue prácticamente similar: 13 y 15%, respectivamente.
"Los tres subperíodos están mostrando la limitaciones de modelos similares, aún con matices: una apertura económica irrestricta y abandono del mercado interno y del incentivo a la industria nacional como elemento dinamizador de la economía y del desarrollo económico", señaló una fuente de la Subsecretaría de Políticas de la Seguridad Social.
Luego, durante la vigencia de la convertibilidad, 1991 a 2001, se agregaron 687 mil trabajadores activos registrados al sistema, "aún con las condiciones laborales y reducciones de costos laborales indirectos (baja de cargas patronales a la seguridad social) más favorables de todo el período posterior a la recuperación de la democracia, ya que durante la dictadura militar (José Alfredo) Martínez de Hoz había eliminado por completo las contribuciones patronales".
Pero en el período de vigencia de la convertibilidad, de 1994 a 2001, la tasa de variación de los aportantes se reduce significativamente (a sólo 4%), al eliminar el impacto del traspaso de las cajas provinciales.
Tomada destacó "la masiva incorporación de aportantes (trabajadores formales) desde 2002, que "no encuentra similitud no sólo en los últimos 35 años, sino seguramente en la historia de la seguridad social argentina, aún descontado el crecimiento demográfico".
"Esto pone aún más en evidencia que las políticas llevadas a cabo en los años 90 -flexibilización laboral, reducción en 50% de las cargas patronales, nuevas formas de contratación, etc.- fueron muy poco eficaces para la generación de empleo, y en particular de empleo registrado", indicó.