Mientras cientos de miles de peregrinos chiitas celebraban el día mas importante del festival de Arbain, un ritual religioso, dos coches bomba explotaron ayer en la ciudad sagrada iraquí de Kerbala, en la carretera que une la provincia de Babel con esa ciudad, al sur de Bagdad, y dejaron un saldo de al menos 40 personas muertas y 145 heridos.
El ataque ocurrido en el día más importante del festival fue la tercera gran incursión de esta semana contra peregrinos chiítas en medio de tensiones políticas por la prohibición de candidatos, en su mayoría sunitas, de presentarse en las elecciones del 7 de marzo.
Los estallidos ocurrieron cuando miles de peregrinos chiíes se dirigían a pie a Kerbala, 110 kilómetros al sur de la capital, para celebrar la culminación de la fiesta del "Arbain".
Este festejo marca el fin de los 40 días de luto guardados por la muerte del imán Husein, santo patrono del chiísmo.
"Estábamos caminando de vuelta a casa en grupos, después de que terminamos nuestros ritos y de pronto ocurrió una gran explosión. Vi las bolas de fuego y el humo que subía de la escena frente a mí", dijo el peregrino Muhammad Nasir, un jornalero de 31 años, mientras recibía tratamiento en el hospital.
"La gente huía. Fuerzas de seguridad acordonaron el lugar. Había pedazos de carne diseminados alrededor", apuntó.
Muchos de los heridos se encuentran en estado muy grave ya que los dos coches-bomba estaban colocados al borde de la carretera por la que pasaban los fieles.