La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, exhortó el jueves al presidente sirio, Bashar al-Assad, a dejar el poder y salir de país, al condenar una nueva masacre ocurrida cerca de la localidad de Hama.
En declaraciones en Estambul, Clinton dijo que Estados Unidos estaba dispuesto a trabajar con todos los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, incluyendo a Rusia, en una conferencia que abordará el futuro político de Siria.
Sin embargo, esa conferencia tendría que empezar bajo la premisa de que Assad y su Gobierno terminarán para dar paso a un mandato democrático, declaró en una conferencia de prensa.
"Estamos asqueados por lo que estamos viendo", manifestó la jefa de la diplomacia estadounidense, en referencia a la extendida violencia en Siria.
Ayer, los Comités de Coordinación Local, un grupo opositor sirio, acusaron a las fuerzas del régimen de Bashar al Assad de perpetrar una nueva "matanza" en la región de Hama, en el noroeste del país, con al menos 78 víctimas mortales.
Los Comités estimaron en 129 las personas fallecidas este miércoles en todo el país por ataques atribuidos a las fuerzas del Gobierno y a los grupos paramilitares afines. Del total de muertos, 86perdieron la vida en la provincia de Hama, en su mayoría víctimas de una "masacre" en la localidad de Al Qubeir.
De confirmarse la denuncia de esta red opositora, la de Al Qubeir sería una matanza de magnitud similar de ocurrida en Hula, en la provincia de Homs, el pasado 25 de mayo.
Más de un centenar de personas --la mitad niños-- murieron por un asalto atribuido por la ONU a las fuerzas del Gobierno y a combatientes de la 'shabbiha', la milicia paramilitar del régimen.
El régimen de Al Assad, no obstante, se ha desvinculado de la matanza de Hula y la atribuye a "grupos terroristas".