El presidente francés, Francois Hollande, quien asumió el poder el mes pasado, ha generado tensiones con la canciller alemana, Angela Merkel, al desafiar sus políticas de austeridad y presionar para crear un paquete de crecimiento que se inserte en un pacto de disciplina presupuestaria.
En declaraciones a la cadena de televisión LCI, Cazeneuve dijo que los desacuerdos entre Hollande y Merkel no debe ser "excesivamente dramatizado" y agregó que las divergencias entre los líderes de la Unión Europea eran "normales".
Cazeneuve dijo que Hollande usaría una reunión agendada para el viernes en Roma con Merkel, el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el primer ministro italiano, Mario Monti, para impulsar un consenso sobre las medidas de crecimiento antes de una cumbre europea que se llevará a cabo el 28 y 29 de junio.
"Queremos que haya un acuerdo en la cumbre (...) y la reunión que se realizará en Roma el 22 de junio será una gran oportunidad para intercambiar opiniones y tratar de consolidar este acuerdo", dijo el ministro francés.
Cazeneuve confirmó los informes de los medios de comunicación que aseguran que Hollande propondrá un paquete de medidas de inversión por un valor de 120.000 millones de euros, constituido por fondos estructurales reasignados de la UE y nuevas inversiones de capital por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI), entre otros.
"Nuestro objetivo es asegurar que las medidas que impulsen el crecimiento son lo suficientemente grandes como para ayudar a crear puestos de trabajo y permitir que las limitaciones presupuestarias se flexibilicen", dijo.
Hollande, el primer presidente socialista de Francia en 17 años, llegó al poder en momentos en que los problemas políticos en Grecia y la crisis bancaria de España han provocado que la zona euro entre en un nuevo periodo de turbulencias.
Una estrecha victoria de los partidos en favor del rescate en las elecciones parlamentarias realizadas en Grecia el domingo aumentaron las esperanzas de que este país pueda evitar una salida catastrófica del euro, llevando a Alemania a dar señales de que podría conceder más tiempo a Atenas para cumplir con sus metas fiscales.