Mientras el Gobierno lucha por controlar el déficit nacional y evitar un rescate financiero internacional, el monarca de 74 años - ampliamente respetado en el pasado por su papel en la Transición - tuvo que disculparse la semana pasada por su caro viaje a Botsuana para cazar elefantes.
En los meses anteriores había dado discursos en los que decía que el paro entre los jóvenes le quitaba el sueño - uno de cada dos jóvenes no trabaja - y que los políticos debían predicar con el ejemplo en tiempos de austeridad.
El viaje, aunque fue por un amigo empresario, fue la gota que colmó el vaso para los españoles, hartos de la recesión y que ya estaban enfadados por las acusaciones de que su yerno, Iñaki Urdangarin, abusó de su posición para malversar dinero a través de eventos deportivos solidarios.
La familia real también tuvo de qué avergonzarse a principios de mes, cuando el nieto mayor del monarca, Felipe Juan Froilán, de 13 años e hijo de la infanta Elena, se disparó en un pie mientras manejaba un arma a pesar de no tener la edad legal para hacerlo.
Los incidentes han provocado críticas sin precedentes sobre la realeza en un país donde la prensa ha tratado tradicionalmente a los Borbones con guante de seda, evitando el estilo de británico de informar sobre sus vidas privadas, incluso cuando las revistas extranjeras han publicado noticias sobre las supuestas amantes del Rey.
Izquierda Unida renovó las peticiones para que España se convierta en una república, y el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, dijo que Juan Carlos I debía pensar en abdicar en su hijo Felipe.
"Nadie había hablado de abdicación antes," dijo Charles Powell, profesor de historia en la universidad CEU-San Pablo de Madrid. "La demanda sobre la obligación de rendir cuentas nunca había existido antes a esta escala".
"Queremos que se haga lo que se hace en cualquier monarquía parlamentaria. El rey debe responder ante el pueblo y, si es necesario, que se cambie la Constitución", dijo Alfredo Bosch, parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya.