El pastor Terry Jones anunció la cancelación de una quema de ejemplares de Corán el próximo sábado, coincidiendo con el noveno aniversario de los atentados del 11-S, después de un aparente acuerdo con la comunidad musulmana para que no se construya una mezquita en las inmediaciones de la Zona Cero de Nueva York, donde se encontraba el destruido World Trade Center.
La decisión de Jones llegó después de una tormenta de críticas de líderes de todo el mundo, incluido el Papa y otras figuras cristianas. En Afganistán, cientos de personas quemaron una bandera estadounidense y cantaron "Muerte a los cristianos" en una protesta.
Jones, líder de una pequeña iglesia cristiana en Florida opuesta al islam, generó una polémica internacional al anunciar que quemaría ejemplares del Corán el sábado, en el noveno aniversario de los ataques terroristas, y enfrentó fuertes presiones para que no lo hiciera.
El propio presidente Barack Obama le pidió que "escuche a los ángeles buenos" y suspendiera su plan, ya que pondría en riesgo a las fuerzas estadounidenses y ayudaría a los fundamentalistas islámicos a reclutar adeptos. El secretario de Defensa Robert Gates incluso llamó al pastor por teléfono.
En una conferencia de prensa la tarde del jueves en la que participó el imán Mohamed Musri, presidente de la Sociedad Islámica de Florida Central, Jones anunció su decisión de dar marcha atrás porque dijo que Musri le prometió que la mezquita sería construida en otro lugar.
Musri, sin embargo, dijo después de la conferencia que el acuerdo había sido que Jones y él viajarían a Nueva York para reunirse el sábado con el imán Feisal Abdul Rauf, quien supervisa el proyecto de la mezquita.
Horas después, Jones dijo que Musri "claramente, claramente nos mintió".
"Lo que estamos oyendo ahora nos obliga a repensar nuestra decisión", dijo el pastor. "Así que en este momento no hemos cancelado el evento, pero lo hemos suspendido".
Jones dijo que aún esperaba que Rauf cumpliera con lo que dijo que Musri le prometió.
El pastor nunca había dicho que la polémica sobre la mezquita era la razón de su protesta. Sí había indicado que creía que el Corán es maléfico porque, según él, incita a la violencia entre los musulmanes y abraza algo distinto a la verdad bíblica.
El jueves, no obstante, dijo que había rezado y llegado a la conclusión de que un cambio de lugar de la mezquita sería una señal divina de que no debía quemar el Corán.